Puertas de garaje automáticas. Tipos de aperturas, ventajas y desventajas

Tipos de puertas automáticas de garaje

Siguiendo con la serie de artículos referidos a la domótica en el hogar, en este caso veremos otra de las opciones más sencillas y que se encuentra entre las alternativas más económicas de motorizar y automatizar: los tipos de puertas automáticas de garaje.


La automatización de puertas de garaje se encuentra entre las primeras opciones por varias razones. Primero, porque es bastante común la motorización del portón, tanto por practicidad como por seguridad. En muchos hogares la apertura mediante un control remoto y un motor ya está implementada, por lo que la automatización es un paso aún más sencillo.

En otros casos, esta opción ya ha sido considerada y las puertas han sido preparadas desde su fabricación para el agregado de un motor. Si ninguno de estos fuera el caso, la adaptación del sistema de motorización es una tarea sencilla para cualquier tipo de puerta de garaje.

Tipos de puertas automáticas

Aunque en todos los casos, las puertas de garaje automáticas cumplen la misma función, es interesante conocer los diferentes tipos de aperturas de puertas para entender su funcionamiento y encontrar la que mejor se adapta al espacio e instalación eléctrica con la que se cuenta en el lugar.

1. Puertas correderas o corredizas

Puerta corrediza de garaje

Las puertas correderas o corredizas son uno de los tipos más comunes de apertura de puerta. Suelen utilizarse tanto en los accesos a fincas, chalets o viviendas familiares y tienen la particularidad, por sobre los otros tipos, de no limitar la altura de paso, por lo que son ideales para el acceso de vehículos o estructuras altas. Otra de sus características es que son poco vulnerables a la acción del viento al abrir o cerrar la puerta.

Las puertas correderas funcionan con reductores sinfín corona. Estos motores tienen un funcionamiento sencillo. Un eje de entrada, que es un tornillo sinfín, gira para entrar en contacto con una corona dentada y esta, en cada vuelta del eje, adelanta un diente de la corona.

Por último, es la apertura más utilizada en el caso de estructuras de puertas más seguras, grandes y pesadas, por el hecho de no tener que ser levantadas del piso.

En contraposición, su desventaja está en el espacio lateral que se necesita para su apertura. Debiéndose contar, como mínimo, con un espacio igual a la puerta en alguno de los laterales interiores de la misma. En algunos casos, esto puede solucionarse con puertas corredizas en mitades que se abren a ambos lados o mediante puertas seccionales laterales.

2. Puertas basculantes

Puerta basculante de garaje

Las puertas basculantes son otros de los tipos más comunes de apertura de puertas de garaje. En general, están compuestas por una o dos hojas articuladas y su funcionamiento por contrapesos la convierten en una puerta de funcionamiento sencillo, y de excelente solución para lugares de uso intensivo como condominios o garajes de viviendas familiares.

Las puertas de garaje basculantes están formadas por una hoja, entera o en secciones, que se mueve verticalmente mediante roldanas ubicadas en guías que se encuentran en cada uno de los laterales. Al abrirse, la hoja se eleva hasta terminar plegándose en el techo mediante un muelle a torsión oculto tras el dintel. Este motor proporciona la fuerza necesaria para elevar la hoja aprovechando el funcionamiento de los contrapesos.

Una de las ventajas con respecto a la puerta corredera es que el mecanismo funciona suavemente y sin mucho roce, por lo que la convierten en una de las soluciones más silenciosas tanto en la apertura como en el cierre.

Además, debido al funcionamiento de los contrapesos, es un sistema fácil de mover tanto en forma automática como manualmente.

También, debido a que la hoja puede ocupar casi todo el ancho de la entrada, consigue que la pérdida de anchura sea mínima a la hora de acceder con un vehículo.

Debido a su diseño, la hoja nunca se precipitará en caso de que sufra una rotura de alguna de las partes del mecanismo. Por último, por la forma en que funciona el sistema, admite una puerta peatonal incorporada en la propia hoja.

Ahora, si tenemos en cuenta sus desventajas, a pesar de que es el portón que más espacio aprovecha, se necesita sacrificar una parte del espacio para los cajones laterales donde se ubican los contrapesos. Es un sistema en el que para evitar un deterioro prematuro, lo ideal es que se encuentre bajo techo. Por último, si hay una avería o corte de luz puede ser difícil desbloquearla.

3. Puertas batientes

Puerta batiente de garaje

Las puertas batientes son una de las opciones menos utilizadas, pero sin embargo, son la mejor opción en caso de puertas más pequeñas, en aquellos lugares donde no tenemos espacios laterales hacia dónde correr la puerta o que no se cuente con un dintel en el que fijar los mecanismos de una puerta basculante.

Las puertas batiente o también llamadas abatibles se componen de una hoja conectada a un marco fijado a la pared de forma estable, y que se abre hasta formar un ángulo de noventa grados. La conexión se realiza por medio de bisagras que permiten el movimiento de la misma puerta.

Las puertas batientes pueden ser de una o dos hojas, principalmente debido al tamaño y peso total de la puerta. Y, aunque generalmente se abren hacia adentro, en algunos casos puede optarse por una apertura hacia el exterior.

En puertas batientes existen varios sistemas de aperturas, los sistemas lineales que suelen funcionar también mediante un motorreductor 90º y tienen una apertura máxima de entre 90º y 120º, sistemas de brazo y sistemas subterráneos.

Los motores lineales son los más habituales en portones eléctricos. Se utilizan diferentes métodos para operar el brazo y son más populares por su precio asequible e instalación simple. Los motores con brazo articulado, como lo dice su nombre, utilizan un brazo articulado para alcanzar el pilar y abrir la puerta. Es versátil y proporciona automatización para la mayoría de los tipos de puertas batientes. Por último, los motores subterráneos son los más discretos pero más complejos y caros de instalar. Se instalan debajo del suelo dentro de una caja protectora, con el brazo impulsor conectado al fondo de la puerta.

4. Puertas seccionales

Puerta seccional de garaje

Las puertas seccionales pueden ser tanto verticales como horizontales. En el primer caso, se abren en vertical y se alojan bajo el techo ahorrando espacio. En el segundo caso, el funcionamiento es similar pero la puerta se abre horizontalmente.

Su nombre se debe a que las secciones en que está dividida la puerta permiten seguir el recorrido de unas guías que están a ambos lados en el caso de ser vertical, y arriba y abajo en el caso de la horizontal. La guía se curva en el medio del recorrido para lograr que la puerta realice un giro de noventa grados.

Una puerta de garaje seccional motorizada, al igual que una basculante, basa su funcionamiento en un reductor lineal, que es un dispositivo diseñado para convertir el movimiento de rotación de un motor de corriente continua en uno lineal. Así el motor, estira o empuja la hoja de la puerta que sigue a las guías para abrirse o cerrarse.

Este diseño, ofrece el máximo espacio, tanto en el interior como delante del garaje. Las puertas seccionales pueden montarse en cualquier hueco del garaje y se consigue un poco más de espacio libre que con una puerta basculante.

5. Puertas enrollables

Puerta enrollable de garaje

Las puertas enrollables son las menos utilizadas en el ámbito hogareño, sin embargo, no podemos dejar de nombrarlas. Es el caso de una puerta seccional, en que cada sección es tan corta que permite enrollarla sobre un eje lineal horizontal que se encuentra embutido en el dintel. Puede ser manual o motorizada, en cuyo caso, un motor tubular con eje central es el encargado de enrollar y desenrollar la cortina.

Conclusión

Hemos visto un nuevo mecanismo dentro del hogar que es posible, y de una manera sencilla, de motorizar y automatizar. Sin embargo, para comenzar debemos conocer cada uno de los tipos de puertas automáticas disponibles y cuáles son las ventajas y desventajas que tienen, como para elegir la que mejor se adapta al espacio, función e instalación eléctrica que tenemos. Más adelante veremos cómo realizar la instalación en cada caso y cómo hacer que se adapte al uso que cada uno quiere darle.

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