Nacidos para morir: Electronica que se disuelve en agua

Hay un concepto extensamente arraigado en el mundo de la tecnología y que tiene que ver con la supuesta fecha de caducidad de los productos. Algo que en algunos casos se ha destapado escandalosamente como un método un tanto premeditado de “quitar de en medio” muchos elementos de la electrónica de consumo más extendida. Hablamos de la obsolescencia programada, un concepto polémico y que entre los consumidores de electrónica es un auténtico estigma, aunque no es así para muchos científicos.


El por qué es algo muy interesante, como también los avances en este sentido. Y es que no nos podemos cerrar en banda a un único campo como es el de consumo. Lavadoras, televisores o Smartphones no son candidatos ideales para tener una fecha de caducidad programada, pero sí lo pueden ser dispositivos para la motorización o control de enfermedades en humanos, entre otros.

Persiguiendo un poco este concepto, aunque también con cierto interés por parte del Departamento de Defensa estadounidense, se ha embarcado John Rogers en la ardua tarea de desarrollar un método con el que literalmente disolver componentes electrónicos con ayuda de agua. Algo que aunque suene inverosímil ya es posible, aunque todavía está en fase de investigación. Resulta curioso el nombre del proyecto: “Born to die”. Una clara declaración de principios de por dónde van a ir los tiros con estos materiales.

“No necesitas que tu smartphone te dure 25 años, tampoco querrás guardarlo durante tanto tiempo” afirma Rogers. Él y su equipo imaginan dispositivos con una fecha de caducidad, tras la cual el dispositivo puede desaparecer literalmente. De momento los primeros desarrollos junto con la Universidad de Iowa, se componen de circuitos de magnesio y silicona impresos sobre finas capas de seda. Llegado el momento este circuito se puede disolver con agua.

Las posibilidades son múltiples, y evidentemente no se le escapa a uno de los mayores inversores en este proyecto que no es otro que DARPA, la agencia militar estadounidense que ve en este proyecto un método para hacer desaparecer electrónica militar en caso de que caiga en manos enemigas. Fuentes de esta agencia aseguran que no es necesario disponer de dispositivos electrónicos que duren para siempre, y lo cierto es que a nivel medioambiental también supone un concepto muy interesante. Lo ideal para DARPA es que existan dispositivos que puedan desaparecer en una fecha concreta, o que se dispare su “autodestrucción” según factores externos.

Sea como sea, la nueva obsolescencia programada tiene un claro protagonista con este nuevo concepto de disolución. Un método que como siempre tiene tantas aplicaciones como buenos o “malos” usos hay. Pero realmente supone un avance tremendo en desarrollo de materiales que pueden llegar a ser un beneficio a nivel médico y científico. ¿No os parece?

Fuente: http://www.omicrono.com

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