El motor eléctrico

El motor eléctrico
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Como una bobina por la que pasa corriente se porta como un imán, si esta bobina se encuentra en un campo magnético, tenderá a moverse como un imán cualquiera. Esta propiedad se aprovecha para crear motores eléctricos que pueden mover lavadoras, lavaplatos o juguetes.

En la imagen vemos un motor eléctrico por dentro: La parte exterior, estator, tiene un electroimán, con el fin de hacer girar el rotor. Para comprenderlo, fijémonos en el dibujo de abajo. Vemos en amarillo, azul y rojo a las bobinas del estator. Por ellas pasa corriente alterna en diferente fase, como se ilustra en la parte inferior de la imagen.

Cuando la corriente alterna roja está en un máximo (1), el campo magnético apunta hacia abajo (en ese momento los campos de las otras dos se contrarrestan). En el punto 2 es la bobina azul la que impone la dirección del campo y en el momento 3 es la bobina amarilla.
De esta forma, la bobina del inducido, que busca alinearse con el campo magnético, debe girar constantemente.
Hay otros motores eléctricos con principios diferentes.

En el motor eléctrico lineal, se busca que la fuerza magnética produzca un desplazamiento en línea recta, en vez de un giro. En el tren de la figura hay distribuidos por la vía imanes situados entre los raíles que repelen los que lleva el tren. En este caso, la repulsión magnética es la que causa el movimiento.
Hay también motores eléctricos parecidos al de corriente alterna, pero que funcionan con corriente continua. En estos casos, hay un sistema de contactos (bornes) que cambian de polaridad a medida que gira el inductor, aunque se mantenga siempre el mismo sentido de la corriente. De esta forma se consigue igualmente una acción giratoria sobre el rotor.
Existen otras posibilidades. Incluso hay motores que funcionan sin apoyarse en campos magnéticos. No obstante, como regla general, podemos afirmar que : “Los motores eléctricos convierten energía eléctrica en energía mecánica gracias al campo magnético”.