El corazón y su propia electricidad

El corazón y su propia electricidad
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La mayoría de la gente común lo ignora, pero la realidad es que el corazón es una glándula endocrina formada por tejido muscular que para poder funcionar como bomba e impulsar la sangre hacia todo el cuerpo, está provista de su propia fuente de energía.
El nódulo sinusal genera impulsos eléctricos (entre 60 a 100 veces por minuto en condiciones normales), los cuales viajan a través de las vías de conducción y hacen que todas las cavidades del corazón (atrios y ventrículos) se contraigan con la sincronización correspondiente para transportar la sangre hacia todos los rincones del cuerpo.


Las explicaciones son del doctor David Hernández, cardiólogo especializado en electrofisiología, quien es director del Centro de Intervenciones Cardiovasculares (Cenicardio), el cual está especializado en el diagnóstico y tratamiento de los problemas eléctricos del corazón y funciona en la clínica Unión Médica del Norte, de esta ciudad.


Hernández observa que a veces el impulso eléctrico se transmite muy lentamente (sufre bloqueo) y en otras circunstancias circula repetidamente por las mismas sendas, creando una especie de “cortocircuito” que altera la secuencia normal del ritmo cardíaco.
El médico apunta que cuando surgen “bloqueos o cortocircuitos” en el sistema eléctrico del corazón, usualmente los cardiólogos hacen el diagnóstico de una arritmia o taquicardia, pudiendo optar por varias alternativas de tratamiento.
Sostiene que la alternativa más efectiva y duradera, pues es curativa en casi 99 por ciento de los casos, es la ablación o eliminación -utilizando energía de radiofrecuencia- del tejido anormal donde se produce el foco de arritmia o cortocircuito.
En el laboratorio de electrofisiología de Cenicardio, precisa, se hace el estudio al paciente para determinar la forma en que funciona el sistema eléctrico del corazón y la causa real de la arritmia y, si es necesario, se hace el tratamiento de corrección sin bisturí –conocido como ablación- que consigue una curación aproximada al 90 por ciento. A otros pacientes se les indica marcapasos o desfibrilador, que son dispositivos reguladores del ritmo, la frecuencia y la sincronización de la actividad cardiaca.

CON CATETERES

El cardiólogo, especializado en electrofisiología en México, observa que tanto el estudio como el tratamiento se hacen introduciendo catéteres por una arteria de la ingle o de la clavícula, los cuales se llevan hasta las cavidades del corazón mediante la visualización directa empleando los rayos X. En el caso de que se deba a cables celulares anómalos, éstos son eliminados o bloqueados utilizando los mismos catéteres.
Hernández aclara que la aplicación de energía de radiofrecuencia que se emplea en la ablación no es dolorosa y es curativa y que el procedimiento se hace con el paciente sedado y catéteres de espesor inferior a 2 milímetros, auxiliándose de equipos computarizados y haciendo una especie de mapa de la actividad eléctrica del corazón.
“Ablación no significa una cirugía cardiaca, pues la introducción de los catéteres se hace a través de incisiones de unos 5 milímetros y con anestesia local (no general) en la mayoría de los pacientes. Una vez colocados los catéteres en las cavidades cardiacas (atrios, ventrículos, etc.) no se experimenta dolor”, resalta el especialista de Cenicardio.
Manifiesta que en la gran mayoría de los casos (90-95%) el procedimiento dura entre dos y tres horas y el paciente es egresado entre 12 y 24 horas después, produciéndose la reintegración a sus actividades normales de tres a siete días.

Fuente: http://www.almomento.net