Efectos de otras Radiaciones no Ionizantes

Las radiaciones visibles, las ultravioletas y las infrarrojas son también radiaciones no ionizantes y como se conoce también tienen una alta incidencia en nuestro organismo, afectando de manera considerable nuestro funcionamiento.
La tierra está rodeada por una masa de aire formada por varias capas, que recibe el nombre de atmósfera. Esta constituye un verdadero escudo protector que, al filtrar determinadas radiaciones solares mortíferas, hace posible la vida.
La capa de ozono es un verdadero filtro de las peligrosas radiaciones ultravioletas que emite el sol. Está compuesta por ozono, un gas cuyas moléculas contienen tres átomos de oxígeno. Si esta delgada faja de nuestra estratosfera desapareciera o se deteriorara, las consecuencias para los seres vivos serían catastróficas. En el hombre, las radiaciones provocarían serios daños, entre ellos el incremento de los casos de cáncer de piel, el debilitamiento del sistema inmunológico y numerosos trastornos de la visión.


Últimamente el aumento de fuentes industriales de UV ha creado preocupación en los trabajadores con fuentes de UV abiertas. El máximo riesgo corresponde a la exposición del ojo y de la piel. Cataratas y el cáncer de piel son las manifestaciones más conocidas por la exposición inadecuada a estas radiaciones. El grupo de mayor riesgo está constituido por los trabajadores que sufren prolongadas exposiciones al sol y para los cuales debería tenerse especial preocupación en cuanto a las medidas de protección.
En cuanto a las lámparas UV y halógenas deberá seguirse las indicaciones del fabricante con las señales de advertencia apropiadas.


Los rayos UV modifican el ADN, y aunque existe una acción reparadora de tipo enzimático del ADN, la exposición repetida lleva a una alteración en el sistema inmune de la piel con la aparición de tumores.
La exposición a IR puede ocurrir en la mayoría de las industrias o de las fuentes de calor importantes y los riesgos de trabajo debido al incorrecto uso de las mismas son bien conocidos.
Los rayos IR poseen un efecto térmico sobre la piel.
El ser humano presenta barreras naturales para protegerse contra el sol como son: la pilosidad, carotenoides, capa córnea, sistema de reparación enzimática del ADN, pero sobre todo es la barrera melánica la gran fotoprotectora a través de los melanocitos que sintetizan la melanina, sobre todo la eumelanina.
Es importante la interconsulta con el dermatólogo para asesorarse, según el fototipo, sobre qué factor de protección usar. El FPS indica cuanto tiempo una persona puede permanecer al sol sin quemarse después de usar el producto.
Los productos de protección solar pueden ser: sustancias físicas como (ingredientes activos) el dióxido de titanio o ser filtros químicos que contengan benzofenonas, cinamatos, sulfonatos, etcétera.
Actualmente existen fotoprotectores más complejos que incluyen melanina; los mismos son capaces de absorber radiaciones ultravioletas A, B y además los radicales libres formados por la radiación UV.

  • Con el objeto de dar indicaciones simples que nos permitan conocer el riesgo de la exposición al sol independiente de la hora oficial y del lugar geográfico (siempre que sea a nivel del mar o a alturas no superiores a los cientos de metros), se ha desarrollado el “método de la sombra” que tiene en cuenta la relación entre la altura de una persona, cualquiera sea su edad, y el largo de la sombra que proyecta: cuando la sombra es igual o mayor que la altura de una persona el riesgo es moderado; por el contrario, cuando es menor que su altura el riesgo es alto y si proyecta muy poca sombra es muy alto. En síntesis se dice que a “sombra corta” el riesgo es alto.
  • La fotoprotección debe realizarse a temprana edad.
  • Se aplican protectores solares a partir de los seis meses con FPS 15 o mayor, repetir la aplicación después de las inmersiones o con la transpiración.
  • Se debe aplicar el producto entre los 30 y 60 minutos antes de la exposición solar para que los ingredientes activos se unan a la piel.
  • No exponerse durante las horas 10:00 AM y las 5:00 PM.
  • La arena, nieve, cemento y el agua pueden reflejar más del 85% de los rayos que provocan daño solar.
  • Utilizar sombreros de ala ancha que proyecte la sombra sobre la cara y usar ropas protectoras de algodón.

Ya que la mayoría de los niños tienen sus actividades recreativas al aire libre aconsejar que se realicen temprano a la mañana o al atardecer.
Radiaciones visibles: Estas radiaciones son peligrosas para todo el organismo, principalmente ojos y piel. A una fuerte intensidad pueden ocasionar ceguera pasajera o incluso ceguera permanente.
Las radiaciones visibles se caracterizan por una longitud de onda luminosa intermedia, comprendida entre 0,4 micrón (violeta) y 0,7 micrón (rojo sobre el espectro.
Ultravioletas (UV): Este tipo de radiaciones invisibles inferiores a 0,4 micrón, es nocivo, tanto si son naturales como artificiales. Las mismas pueden provocar inflamación de la conjuntiva y de la córnea, produciendo igualmente quemaduras en la piel.
Entre 0.33 y 0,4 las radiaciones Ultravioleta (UV) provocan el bronceado. Entre 0,28 y 0,33 micrón los UV ocasionan los daños descritos anteriormente.
Infrarrojo (IR): Las radiaciones cuya longitud de onda es superior a 0,7 micrón recibe el nombre de infrarrojo (IR). Tanto si son naturales como artificiales, dichas ondas invisibles ocasionan lagrimeo y dolor de cabeza, pudiendo desencadenar graves lesiones como la opacidad del cristalino (catarata) o la atrofia del nervio óptico.
Las fundiciones o la soldadura al arco eléctrico son fuentes de calor generalizadas que ocasionan las radiaciones infrarrojas.

Limites de Exposición

Al igual que para las Radiaciones Ionizantes, para las RNI se han establecido límites de Exposición Ocupacional para trabajadores y el límite para el Público. El uso de RF y en particular de las RNI con fines médicos (diatermia, etc.) queda excluido de este análisis.
La principal fuente consultada ha sido además la Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (CIPRNI) y algunos estándares de seguridad de países avanzados en la materia (USA, Inglaterra, etc.).

Exposición Ocupacional

El criterio para las personas expuestas por razones de trabajo toma como periodo 40 horas semanales (o en algunos casos breves periodos de exposiciones elevadas) y 50 semanas por año, debiendo ser informados claramente sobre los potenciales riesgos asociados con sus ocupaciones.
Los límites de exposición ocupacional se aplican a exposición corporal total y son función de frecuencia.
Estos límites de exposición ocupacional representan aproximadamente la densidad de potencia de una onda plana incidente necesaria para producir un SAR promedio de cuerpo entero de 0.4 W/kg.

En el grafico1 la curva (A) indica la densidad de potencia equivalente (mW/cm2) en función de frecuencia (MHz) para exposición ocupacional. En la misma se puede observar que el valor mínimo corresponde a 1 Mw/cm2 que coincide con el rango de frecuencia donde el cuerpo humano se comporta como receptor ideal.

Exposición Poblacional-Ambiental

La población en general que es obviamente mucho mayor que la población ocupacional a su vez puede correr otros riesgos y por lo general no puede ser controlada individualmente. En estos casos los niveles de exposición que se fijan son sensiblemente más bajos que los ocupacionales tomando como parámetro un quinto de ellos.
A diferencia de la Exposición Ocupacional, la Exposición Poblacional representa la densidad de potencia de una onda plana incidente necesaria para producir el SAR promediado para la masa corporal total de 0.08 W/kg.
En el grafico 1, las curvas (B, C, y D) también indican los valores de densidad de potencia en función de frecuencia para el público, donde las curvas C y D entrarían en vigencia con el aumento planificado de nuevas fuentes radiantes con un mayor nivel de exposición para el público. Densidad de Potencia Mínima para el público es de 0,2 mW/cm2.

Autores:
Ing. Rosayda Baez Montesino
Ing. Danay Delgado Sanchez
Lic. Silvano Pérez Morales