Delincuentes se intimidan más ante una cámara que frente a un guardia

Delincuentes se intimidan más ante una cámara que frente a un guardia
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Equipos conectados directamente a la red son la moda para mantener la seguridad hogareña. Los equipos que permiten incluso recibir y transmitir audio suelen ser más efectivos a la hora de enfrentar un asalto por ejemplo.

Germán Laso, gerente de HCam, examina en el iPhone una decena de escenarios diferentes. Es cerca del mediodía y todo transcurre con normalidad en su casa y el trabajo. Cuenta que en esos lugares tiene instaladas algunas de las cámaras de vigilancia que distribuye en Chile y que vienen a enriquecer el debate sobre seguridad y la vida privada.

Se trata de aparatos de última generación, inalámbricas conectadas directamente a internet y a través de ésta vía con el teléfono celular. Pensadas para brindar soluciones en vigilancia electrónica no sólo a la casa, sino también para monitorear a los hijos en el jardín infantil, entre otros insospechados usos.

“Tenemos modelos en alta definición y estándar. Están pensadas para locales comerciales y oficinas, tienen visión nocturna y algunas son robotizadas; es decir las puedes mover y controlar el espacio desde el smartphone y también contamos con modelos de cámaras que aguantan muy bien la intemperie”, detalla sobre estas cámaras de tecnología IP que se conectan directamente a la red.

El almacenamiento de imágenes y datos tampoco es problema ya que algunos de estos accesorios aceptan memorias de 32 gigabytes y sólo activan las grabaciones cuando detectan movimiento. También cuentan con la opción de captar y transmitir sonido.

“Es decir, perfectamente puedes ver lo que pasa en la habitación de un bebé en tu casa y conversarle para tranquilizarlo si lo notas inquieto”, dice Laso, explorando una éstas ventajas que ya son utilizadas con éxito por algunas empresas de seguridad que venden el servicio de “dialogar” con el intruso una vez que la cámara lo detecta.

“Actualmente el nivel de intimidación de un delincuente que es registrado por una cámara es súper alto”, dice el experto en vigilancia. “Carabineros nos han dicho que el servicio es muy potente, porque en términos reales a un delincuente los afecta mucho que los vean, porque son fáciles de reconocer por la autoridad una vez registrados”, agrega.

El contexto de la vigilancia

Como el trabajo de la policía no da abasto o bien las empresas privadas de seguridad no pueden intervenir más allá de lo que la legalidad permite, el auge de este servicio sigue en aumento y va a la par de la sensación que dejan los primeros minutos de noticiario.

“Actualmente un guardia de seguridad no puede hacer mucho, porque en caso de que un ladrón se meta a tu casa o suene una alarma, no tienen permitido entrar a tu casa, ni siquiera en caso de les dejes un consentimiento para ello. Ellos sólo pueden llamar a Carabineros y ni siquiera cuentan con una línea especial para ello, es decir, no pueden hacer más de lo que puedes hacer tú”, dice sobre el principal atractivo de los gadgets, una tendencia que Laso identifica desde hace un par de años.

“Personalmente yo cuento con empresas de monitoreo en mi hogar. No es tan caro y pienso que en términos de vigilancia, cuánto más, mejor. Las cámaras sin embargo son una forma de seguridad en tiempos en que la demanda de gente que quiere saber qué pasa en su casa, aumenta. La gente no sólo está pendiente de la delincuencia o los robos, también quiere saber cómo están sus hijos o ver como se lleva la nana con ellos”, dice.

El futuro de las cámaras

Entre los diversos tipos de cámaras del inventario Laso muestra unas del tamaño de una cajetilla de cigarros que funcionan independientemente del cableado y otras con la forma de un inocente plato que en realidad muestra en 360 grados lo que pasa bajo ella con la posibilidad de aumentar prodigiosamente cada ángulo escogido.

El gerente de HCam cree que el futuro de la vigilancia remota va vinculada al desarrollo de la domótica, es decir la gestión cotidiana del hogar a través de complejas tecnologías que actúan en muchos ámbitos, desde activar alarmas hasta verificar inventarios dentro de un refrigerador.

“Hoy las cámaras se usan para vigilancia, mañana probablemente estén más integradas a este tipo de avances. Si se me quedó una cortina abierta puedo cerrarla, si detecta movimiento prende el riego en el patio o prende las luces. etc. También puedes usar el reconocimiento facial para que la cámara detecte quién está en la puerta y tome acciones en torno a eso, como prender la luz de mi pieza o poner la música que me gusta”, explica.

El paradigma tecnológico indica que a mayores avances, los precios de los equipos tienden a acercarse más amigablemente al usuario. Si antes una cámara costaba sobre 300 mil pesos hoy ese precio llega a un 10% de ese valor.

“Por otro lado entregamos también soporte telefónico gratuito y si una persona lleva la cámara, nosotros nos conectamos a su PC y lo ayudamos en la instalación sin costo en ese formato”, cuenta Laso.

Hoy tiene las fichas puestas en una mejora de las redes de banda ancha para que sus juguetes de vigilancia alcancen todo su potencial. “En China, por ejemplo, la banda ancha no es un limitante para este tipo de servicios. Acá en Chile, una conexión dedicada de $70 mil cuesta en China cerca de $7 mil. Es la misma lógica que abarata los costos de los teléfonos celulares y crea sociedades donde se vive profundamente ligado al smartphone”, piensa.

Fuente: http://www.lanacion.cl